PARA, COMPRENDE Y ACTÚA. LA SALUD

Para, comprende y actúa by Laura Marín

Me gustaría empezar planteándote una pregunta ¿cuál es tu concepto de SALUD?

La Organización Mundial de la Salud la ha definido como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Pero te invito a profundizar un poco más o tal vez a mirar de manera más amplia.

No estamos solos. Nuestro planeta es como una gota dentro de un océano infinito que es el universo y nosotros somos una gota minúscula dentro de La Tierra, pero todos nos

regimos por los mismos principios entre los que se encuentra el EQUILIBRIO. Todo está conectado. 

Si miramos con un microscopio la unidad más pequeña de nuestro cuerpo es la célula. En nuestro cuerpo también está todo conectado. La inteligencia de la naturaleza se expresa a través de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Las células no funcionan por ellas mismas, sino que tratan de mantener la integridad del tejido del que forman parte. De la misma manera, todos los organismos vivos se comportan de manera que favorecen los intereses comunes por encima de los individuales. Así se asegura la supervivencia de la especie.

Por lo tanto, te motivo a empezar a ver la salud de una manera integradora en la que nuestras acciones y nuestra interacción con el mundo que nos rodea tienen un gran impacto.

Nuestro estado de bienestar no es todo decisión de nuestros genes: un 70% de la expresión de nuestros genes está en nuestras manos gracias al estilo de vida que elijamos. Esto nos hace responsables de nuestras propias decisiones, por eso te propongo: 

PARAR, COMPRENDER Y ACTUAR.

PARAR para poder escuchar qué nos dice nuestro cuerpo. ¿Cómo me siento? ¿Me duele algo? ¿Cómo es mi estado de ánimo? ¿Tengo suficiente energía? ¿Me estoy dedicando el tiempo que necesito?

La inteligencia de nuestro cuerpo sabe lo que es bueno para él, escúchalo, pon atención a lo que te dice en forma de emociones, molestias, dolor, bienestar.

El estado natural del cuerpo es SALUD. Una vez que la inteligencia que nos impregna se canaliza a través de buenos hábitos, todo va mejorando. 

Lo segundo es tratar de COMPRENDER qué puede estar sucediendo. ¿Estoy prestando suficiente atención a lo que mi cuerpo necesita? ¿Qué puedo hacer que esté en mis manos para mejorar ciertas situaciones? 

La alimentación y el ejercicio son pilares fundamentales de la salud a los deberíamos prestar atención. El gran salto evolutivo del Homo sapiens fue debido al movimiento y a la elección de ciertos alimentos que favorecieron el desarrollo de nuestro cerebro, principalmente las grasas omega 3 presentes sobre todo en el pescado. 

Hoy en día nuestro estilo de vida parece que apunta a lo contrario: una alimentación poco saludable basada en alimentos ultra-procesados y cada vez menos ejercicio. Esto no favorece que nuestro cerebro funcione adecuadamente…Y es que los mensajes que provienen de nuestro sistema nervioso son los que dirigen las acciones de nuestro cuerpo. 

Nuestro cerebro tiene una gran característica y es que es moldeable, se puede entrenar, está continuamente cambiando. Como decía Ramón y Cajal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

Lo tercero es ACTUAR. Te invito a cambiar de paradigma. En lugar de pensar: “voy al médico para que me encuentre lo que tengo cuando algo me duele”, empieza a escucharte y comprenderte desde el cariño y el AMOR hacia ti mismo para ir poco a poco creando hábitos saludables. En definitiva, tomar una actitud ACTIVA ante tu bienestar y tu salud para cada día ir tomando acciones que te hagan sentir bien, que te motiven a seguir este nuevo camino. Como dice el refrán: “Más vale prevenir que curar”.

Sólo tú puedes tomar las decisiones que te lleven a encontrarte cada día mejor en todos los aspectos: cuerpo, mente y también el alma. Pues somos un todo y no podemos perder de vista el bienestar espiritual, ese estado en el que sentimos entusiasmo por la vida. Los japoneses tienen un concepto llamado “ikigai” para definir esta satisfacción vital, lo que les motiva para levantarse cada mañana de la cama, el sentido de la vida. Todos lo tenemos y si todavía no lo has encontrado estos pasos que te propongo pueden ayudarte.

La solución está en ti, eres responsable de tus decisiones, pero a veces necesitamos ayuda para dar esos primeros pasos, búscala en los profesionales, es parte de la ACCIÓN.

El bienestar es entrenable, a lo que ponemos atención crece. CUÍDATE. QUIÉRETE.

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