PENSAMIENTO Y SALUD

Pensamiento y salud by Laura Marín

Tus pensamientos son el ordenador que rige todo. Determinan tus palabras, tus emociones, tus sentimientos y tus acciones. 

 

Todo en el universo es energía. Los pensamientos también emiten una energía que se expande conectando nuestra mente con nuestro cuerpo. De manera que nuestra percepción de la realidad y nuestra forma de pensar van a tener un efecto en la forma de reaccionar de nuestro organismo, en las acciones que tomamos, lo que creamos y también por supuesto en nuestra salud.

 

¿Cómo pensamos? 

El desarrollo evolutivo de nuestra especie nos ha provisto de 3 cerebros.

 

El más antiguo, llamado cerebro reptiliano, regula aspectos básicos para la supervivencia mediante mecanismos automáticos como son: la respiración, el latido cardiaco, el control de la temperatura corporal…

 

El siguiente, evolutivamente hablando, es el cerebro límbico, responsable de las emociones.

 

Y, por último, nuestro cerebro más evolucionado, el neocórtex, responsable del pensamiento avanzado, la razón, el habla, la planificación, la imaginación, lo que en general llamamos funciones superiores.

 

Todos nuestros cerebros están continuamente conectados, y esta comunicación afecta a nuestro cuerpo, el cual, a su vez, afecta al cerebro, de manera que se crean bucles que se retroalimentan estableciendo una conexión permanente cuerpo-mente.

 

Nuestra mente está formada por la mente consciente y la subconsciente. La mente consciente procesa un 5% de la información mientras que la subconsciente, el 95% y lo hace de forma automática. En la mente subconsciente se almacenan todas nuestras experiencias y se procesan unos 60.000 pensamientos inconscientes diarios. La mente subconsciente no la podemos controlar, pero si podemos pararnos a revisar qué tipo de comportamientos tenemos grabados en ella e intentar reprogramarlos.

 

Cuando somos pequeños, sobre todo durante los siete primeros años de vida, conforme vamos viviendo experiencias todo lo que captamos con los sentidos se almacena, se graba en la mente y se consolida en forma de patrones de comportamiento o creencias que determinarán en nuestra vida adulta la forma de pensar, de interpretar la realidad. 

 

Y en este punto merece la pena parar y realmente comprender que cada persona percibe la realidad desde su punto de vista. De manera que cada uno vivimos una realidad distinta y única.

 

¿Qué podemos hacer para reeducar nuestros pensamientos?

 

Tu mente es una herramienta, muy poderosa, pero no deja de estar a tu servicio, no eres tú.

Tus pensamientos pueden ser acertados en muchas ocasiones, pero en muchos otros casos falsean la realidad. 

La clave es aquello a lo que prestamos atención y la buena noticia es que ésta puede ser adiestrada. 

 

Te puedo contar, desde mi experiencia, que herramientas te pueden ayudar:

 

Mindfulness” para enfocar tu atención al momento presente.

 

La meditación te puede ayudar a encontrar ese espacio para nosotros mismos en el que podemos observar nuestros pensamientos.

 

El “ho´oponopono”. Se trata de una técnica ancestral hawaiana muy sencilla de resolución de problemas, significa “corregir un error de pensamiento”. Consiste en repetir mentalmente una serie de palabras como si fueran un mantra para deshacerse de malos pensamientos que mantienen la mente en modo negativo. Las principales son: “gracias”, “te amo”, “lo siento”, “por favor”, “perdóname”.

 

Algo que realmente me parece fascinante es la ley de la atracción del universo por la que una energía de terminadas características y vibración tiende a atraer energías semejantes. 

Si adoptamos una actitud positiva, con nuestra mente y nuestros objetivos orientados a la satisfacción, a la amabilidad, al agradecimiento, al amor, atraeremos a nuestras vidas situaciones, acontecimientos e incluso personas conforme a ello. Y, al contrario, cuando tenemos una actitud negativa o invadida por el miedo tendemos a atraer precisamente lo que tratamos de evitar.

 

Piensa bien de ti mismo, se compasivo y quiérete. 

 

no te olvides de sonreír. Una sonrisa es capaz de cambiar tu mundo y el de los que te rodean. 

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