ES HORA DE RELAJARSE

Es hora de relajarse

Tu salud necesita que te relajes. El estrés sostenido en el tiempo genera una alteración en nuestro equilibrio interno. 

Necesitamos alternar las respuestas de estrés con calma y relajación.

 

La mayoría de nosotros nos pasamos la vida estresados. Vamos corriendo, queremos llegar a todo, y ¡no hay tiempo! Pero en el camino nos olvidamos de los más importante, ¡nosotros mismos! Y es que es necesario parar, reconectar con nuestro cuerpo y nuestra mente, encontrar nuestro equilibrio.

 

¿Por qué es tan dañino estar permanentemente estresado?

 

Para empezar, vamos a aclarar algo importante: el estrés es necesario, es un mecanismo de supervivencia. Nuestro cuerpo reacciona con estrés agudo ante una situación de peligro puntual. El problema se plantea cuando generamos estrés crónico ante amenazas sostenidas en el tiempo. 

La maquinaria con la que nos enfrentamos al mundo moderno es mayormente la de nuestros antepasados. Pongamos el ejemplo del ataque de un león. En este momento se desencadena de forma involuntaria, es decir, sin pensar conscientemente, un mecanismo de “lucha o huida” destinado a salvarnos la vida. Este mecanismo es activado por nuestro Sistema Nervioso Simpático que hace que, en respuesta al estrés, el cuerpo libere hormonas como la noradrenalina y el cortisol cuyo efecto será desviar toda la energía posible a luchar o a salir corriendo y bloquear todo lo que es prescindible. Como resultado, los músculos se contraen, los sentidos se activan, el corazón se acelera y bombea más rápido, los tubos bronquiales y las pupilas se dilatan. Y, por otro lado, la digestión se interrumpe, se inhibe la secreción de insulina, se reduce la actividad de nuestro sistema inmune.

 

En nuestro mundo, la respuesta de “lucha o huida” se activa cuando tratamos de cumplir con un plazo, ante la pérdida de un ser querido, las críticas de la gente, la pérdida de un trabajo, incluso cuando realizamos ejercicio físico intenso. Y no sólo con situaciones reales sino también con lo que nos imaginamos, porque nuestro cerebro no distingue entre lo que es real y lo que no. Por eso, el miedo a que sucedan las circunstancias anteriores o las preocupaciones prolongadas en el tiempo también activan los mismos mecanismos.

 

De manera que, si estamos siempre bajo este efecto, primero modificaremos nuestros hábitos (sueño, alimentación…), después aparecerán síntomas como: fatiga, insomnio, opresión en el pecho, caída de pelo, temblor de ojo, sudoración excesiva de manos y pies, sensación de nudo en la garganta y de ahogo, taquicardias, migrañas, apatía, fallos de concentración y/o memoria y finalmente se presentará la enfermedad: hipertensión arterial, angina de pecho, infarto de miocardio, úlcera gástrica, cáncer.

 

La sabiduría del funcionamiento de nuestro cuerpo reside en el EQUILIBRIO. Y para compensar el efecto del Sistema Nervioso Simpático contamos con su opuesto el PARAsimpático. Para relajarnos tenemos, por tanto, que activar este sistema. 

 

Intenta dedicarte a ti mismo al menos 15 minutos al día para activar tu sistema nervioso PARAsimpático, relajarte, conectar contigo mismo, con tu corazón.

A continuación, te dejo algunas sugerencias, pero lo esencial es que encuentres lo que a ti te funciona y lo pongas en práctica.

-El contacto con la naturaleza nos proporciona calma y seguridad ya que nuestro sistema nervioso se desarrolló en estos ambientes

-Rodearnos de seres queridos nos hace sentir buenas vibraciones 

-Aceptar lo que ya es y no podemos cambiar 

-El ejercicio moderado, a ser posible al aire libre: yoga, pilates, caminar

-Respirar de manera consciente

-Practicar “Mindfulness” (Atención plena)

-Técnicas de liberación emocional como el “Tapping”: golpes suaves en un conjunto de puntos clave de nuestro cuerpo.

-El silencio, orar, meditar

-Escuchar tu música favorita, tocar un instrumento, pintar, cocinar, leer, hacer punto…

 

La belleza de la vida no se percibe de forma apresurada. Merece la pena tomarse una pausa, disfrutar el aquí y el ahora, observar el encanto de lo que nos rodea con atención plena y aceptarnos como lo que somos. 

 

Como dice un proverbio chino: “La tensión es quien crees que debes ser. La relajación es quien eres”. 

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