SALUD Y ALIMENTACIÓN

Salud y alimentación by Laura Marín

¿Te gustaría cambiar tus hábitos alimenticios, pero no sabes por dónde empezar? Créeme que te entiendo. 

Actualmente tenemos a nuestro alcance tantas pautas y dietas que es fácil encontrarse confundido.  

Nuestra dieta la han condicionado la geografía y el clima, por eso existe tanta variedad. Además, cada persona es diferente y hay muchos factores que pueden afectarte a la hora de encontrar la dieta más adecuada para ti, como tu estado de salud y de forma o tu edad, entre otros.

Vivimos demasiado obsesionados por el aspecto físico y tendemos a relacionar la dieta con el peso, sin fijarnos en lo que realmente importa que es la salud. Por eso, te invito a que enfoques tus acciones desde este punto de vista.

Nuestros cuerpos son el universo de billones de células. Si alimentamos y nutrimos bien a nuestro cuerpo, nuestras células tendrán lo que necesitan y nos encontraremos bien. Lo que es dentro es fuera. 

Dado que el tema de la alimentación es complejo te propongo empezar por tres puntos que tienen en común las dietas de las “zonas azules”. ¿Has oído hablar de ellas? Existen algunos lugares, hasta el momento se han encontrado cinco, donde el número de personas que vive más de 100 años es hasta diez veces superior a la media. Pero, además, estas personas gozan de buena salud y tienen un porcentaje mucho menor de enfermedades crónicas. En inglés se define como “Wellderly”, una combinación de palabras que mezcla los términos vejez y bienestar de salud. 

De estas zonas podemos encontrar tres claves comunes en cuanto a la dieta y que nos aplican prácticamente a todos. Si todavía no las has llevado a la práctica, puede ser un buen comienzo:

Reducir el consumo de azúcar. En la actualidad consumimos un exceso de azúcares. Nuestros genes no son muy diferentes a los del hombre paleolítico pero nuestro estilo de vida ha cambiado mucho desde entonces. El hombre paleolítico era cazador y nómada, comía cuando podía. El resto del tiempo acumulaba y guardaba energía. Hoy en día comemos cuatro veces al día y nuestra dieta se basa fundamentalmente en alimentos ultra-procesados los cuales contienen gran cantidad de azúcares. Esto tiene consecuencias importantes para la salud entre las que cabe destacar: riesgo de diabetes, inflamación crónica y obesidad.

Ten en cuenta que reducir el azúcar va a consistir en reeducar a tus papilas gustativas que en estos momentos están muy acostumbradas al sabor demasiado dulce. Yo empecé quitando el azúcar de las infusiones y del café y ahora no podría tomar estas bebidas ni con una pizca de azúcar. Ya verás que es parecido a lo que ocurre con la sal. 

No basar tu dieta en alimentos ultra-procesados. Son los que están en una forma muy distinta a la que deberían tener en la naturaleza porque han sido elaborados en procesos industriales y como ya hemos comentado suelen contener exceso de azúcares además de cereales refinados, grasas dañinas y compuestos que no se consideran alimento como tal. En cuanto veas más de cinco ingredientes en un producto, piensa que ya es demasiado procesado.  

Comer más fruta y verdura variadas, de temporada y preferiblemente locales (al menos cinco diferentes a lo largo del día). Son los alimentos que más deben abundar en nuestra dieta, tenlo en cuenta a la hora de organizar las proporciones en tus platos. Te aportarán energía y gran cantidad de vitaminas y minerales. Además, la fibra que contienen es muy beneficiosa porque ayuda, entre otras cosas, a que los azúcares se absorban más lentamente y a que nuestro intestino funcione mejor.

Igualmente te animo a fijarte en otros aspectos realmente importantes a la hora de comer: 

Agradecer lo que tienes en el plato que nos proporciona lo que necesitamos para mantenernos con vida.

Prestar atención al acto de comer, sin distracciones como pantallas o aparatos electrónicos.

Disfrutar de la comida, masticando bien, sintiendo los diferentes sabores, texturas y colores y sintiendo cómo reacciona tu cuerpo.

Y si además lo haces en buena compañía estarás de acuerdo conmigo en que se convierte en un verdadero placer.

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